19 de enero de 2018

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"Los Colosos": la mirada infantil del arte callejero en La Habana

GUILLERMO NOVA / DPA

La Habana - Rostros gigantes de niños pintados en tonos grises miran a los viandantes desde las paredes deterioradas de un barrio de La Habana. Son "Los Colosos" del artista cubano Maisel López, que quiere llevar el arte a la calle.

Muros olvidados se convierten en el espacio de trabajo de este artista. "En los murales expongo para todos", afirma a dpa Maisel López.

La idea de pintar "Los Colosos" le surgió en 2015, inspirándose en la frase "los niños son la esperanza del mundo" del héroe nacional de Cuba, José Martí. Hasta el momento ha conseguido pintar 30 murales en las calles de La Habana.

"Los niños son el cimiento del desarrollo de una nación, de su futuro como país, por eso yo los agiganto en magnitud y los convierto en Colosos", asegura a dpa el artista Maisel López.

Los murales de Maisel han innovado la estética callejera cubana, donde los anuncios con publicidad comercial no están permitidos y tan solo se ven carteles políticos con frases de apoyo al Gobierno.

Antes de empezar a pintar, el artista cubano pide siempre permiso a las instituciones públicas y a los dueños de las paredes que va a usar para sus murales. A completarlos suele dedicarle hasta una semana de tiempo.

Al principio no le fue fácil conseguir las autorizaciones, porque la idea era innovadora y no tenía referentes en La Habana. Ahora, en cambio, hay padres que le buscan para que pinte a sus hijos. "Quiero ampliar mi obra a otros barrios", señala López.

Lo niños que aparecen retratados son de la comunidad donde están situados los murales, tienen edades entre dos y ocho años y cuentan siempre con el permiso de los padres.

"No cobro por los murales y no me interesa recibir financiamiento de nadie, mi arte es para todos y no quiero que me condicionen dónde pintar o a quién pintar, soy autónomo", explica el artista.

Sus obras callejeras se autofinancian con la venta de retratos en lienzos, tanto a un público cubano como extranjero que está cada vez más interesado en su naciente obra. Desde 2007 es graduado de la Academia Nacional de Bellas Artes de San Alejandro de La Habana.

En sus obras emplea materiales económicos como las tintas de aceite, impermeabilizantes y acrílicos para darles cierta durabilidad.

El clima del Caribe es muy agresivo para estas obras de arte que se muestran a la intemperie, y el salitre y la humedad hacen que cada seis meses López tenga que restaurar sus dibujos.

Las miradas de los niños retratados son muy expresivas y atraen la atención de muchos de los viandantes de las calles donde están situados.

"Me interesa mucho que la mirada de los niños dialogue con el público y cree un punto de interacción, que invite a apreciar la obra", afirma.

"El momento más difícil de la obra es cuando la pienso y la conceptualizo", asegura el artista, quien considera que el otro momento es cuando conoce la reacción de los retratados una vez finalizado el mural.

"Los niños no engañan, siempre te dicen lo que piensan, son muy sinceros y son los mayores críticos de mi obra".

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